Prueba: Fiat Linea

Fuente: AutoAnuario

No resulta una tarea fácil encontrar adjetivos originales para calificar y describir cabalmente los nuevos modelos de automóviles que sucesivamente se van lanzando al mercado mundial. Y no es precisamente por carencias idiomáticas de nuestro castellano, tan rico en expresiones diversas. Prácticamente no existen autos que podamos catalogar como feos, a pesar que en cuestión de gustos, no hay reglas escritas.

Tal vez la razón se encuentre en las pautas que marcan las nuevas tendencias estilísticas y de diseño, que si bien se diferencian completamente entre los distintos fabricantes, sus diseñadores utilizan algunos criterios comunes a la hora de dibujar un nuevo modelo, que generalmente resultan ser bonitos.

El Fiat Linea no es la excepción. Es un sedán grande con casi 4,5 mts de largo, completamente nuevo, dueño de una personalidad única. Lateralmente se ve un diseño elegante, de curvas suaves y cintura alta en forma de cuña, que termina por detrás en la tapa del baúl muy alta. También en ese sector es agradable visualmente, con los faros de buen tamaño y el paragolpes integrado. Por su parte en el frontal, es donde encontramos un diferencial mayor, pues si bien tiene algunos elementos comunes a otros modelos nuevos de la marca, el conjunto podríamos definirlo como bellamente agresivo. La gran parrilla central que continúa en la parte baja del paragolpes, el novedoso diseño en el que se ubican los faros camineros, los faros principales de doble parábola y la buena altura de todo el vehículo, le otorgan una presencia que verdaderamente impone respeto. El toque deportivo lo brindan las llantas de aleación, de delicado y adecuado diseño.

Es un auto atractivo, en todo el sentido de la palabra. Tal vez una primera impresión podría ser justamente esa. Genera un deseo permanente de conducirlo.

También el interior resulta agradable. Tras un cómodo acceso gracias a la amplitud de apertura de las puertas, el cuerpo se ajusta perfectamente en el asiento. Su estructura es de un material firme, con tapizados de buena calidad, agradables al tacto. Las regulaciones, son adecuadas para encontrar una posición de manejo correcta, caracterizada por su buena visibilidad en todas las direcciones incluyendo la trasera gracias a los grandes retrovisores exteriores, por su altura elevada y por una correcta ergonomía que permite alcanzar fácilmente todos los comandos de forma bien intuitiva.

El panel central, que se destaca por ser de color negro y en material brillante, contiene los controles para el ajuste del sonido y del climatizador automático, que funciona eficazmente. Contrasta en su diseño con el cuadro de instrumentos, que tiene un estilo retro, es de fácil lectura y visualmente agradable. Los comandos para el ajuste de la radio, también están localizados en el volante de 3 rayos, y por detrás, la palanca de control de los limpiaparabrisas incluye en su extremo, un botón con el que se puede seleccionar el tipo de información deseada por parte de la computadora, legible en un cuadro digital ubicado en el centro del panel de instrumentos. Tal vez una de las pocas carencias que pudimos encontrar, sea la escazes de guardaobjetos, a pesar de contar con un hueco grande en la consola central, los posavasos, otro en la parte alta del panel central, los de las puertas y el estuche para los lentes, ubicado por encima de la puerta del conductor.

El espacio para los pasajeros es amplio, especialmente en los asientos traseros, que cuentan con 3 apoyacabezas y salida independiente de aire del climatizador automático.

Una vez en marcha, rápidamente se perciben algunos atributos:

  • Notable respuesta del motor de 1.900 cc y 130 CV de potencia, con gran eficiencia del torque de 18 kgfm.
  • Excelente maniobrabilidad y eficacia del sistema de frenos.
  • Impecable insonorización, con una adecuada aislación de los sonidos exteriores, a pesar de sentirse levemente el ronquido del motor cuando se acelera bruscamente.
  • Atrapa las miradas a su paso, claro indicio del efecto que produce su presencia en las personas.

El Fiat Linea se adapta perfectamente tanto al tránsito urbano como a la carretera. En la ciudad es ágil, cómodo y muy dócil. Genera siempre una sensación de seguridad y parece ser merecedor de un debido respeto por parte de los demás conductores. La suspensión se adecua perfectamente a cualquier superficie, demostrando siempre ser bastante firme. La relación de marchas y la transmisión, resulta muy cómoda, al igual que los movimientos de la palanca de cambios, suaves y precisos.

En ruta, es más disfrutable todavía. Ahí entran en juego el peso del auto y su rodado ancho, para apreciar toda la solidez de su estabilidad, comodidad y seguridad. El motor aporta su cuota parte para que sin notarlo, fácilmente se llegue a altas velocidades. Su potencia es tal, que aún en cuestas empinadas mantiene constante la velocidad, sin necesidad de presionar más el acelerador. En estas condiciones también se nota la adecuada insonorización, pues no hay ruidos externos con lo cual, a modo de ejemplo, no hay que aumentar el volumen de la radio.

Un detalle adicional que incrementa la comodidad, es el apoyabrazos central, que puede bajarse y es ideal para viajes largos, pues permite una posición descansada para el brazo derecho, cuando las condiciones lo permiten, claro está.

Como siempre, la prueba nocturna no podía faltar. Y nuevamente se confirma que este modelo de Fiat llega con buenos argumentos para introducirse en el segmento premium. Además de la potencia del sistema lumínico principal, que asegura una óptima visibilidad, el conjunto interior es muy agradable, con predominio de una delicada tonalidad naranja en las luces del panel y en los comandos de las puertas, generando un ambiente cálido y disfrutable. Contrasta con el color blanco de la luz de los instrumentos, que brindan una legibilidad impecable.

Cabe recordar que aparte de la sensación de seguridad percibida, incluye realmente en su equipo de serie componentes como los airbags dobles, frenos con ABS y alerta de velocidad.

Sin lugar a dudas y a riesgo de ser reiterativos en la adjetivación, verdaderamente el Fiat Linea es una gran auto, opción muy válida para quienes procuren contar con las bondades de un sedán, disfrutando la comodidad de un premium, con toda la solidez y las prestaciones de la mecánica tradicional de Fiat.

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2 comentarios

  1. Me compre uno hace un mes y no me canso de mirarlo y andarlo. Un espectaculo por donde uno quiera oscultarlo. Para mi gusto, el mas lindo de su categoria. De lineas muy pero muy sofisticadas, delicadas, del mas exquisito buen gusto, sin dejar de apreciar la seguridad, confiabilidad, robustez y fortaleza. Economico y confortable, no me interesa la velocidad final, pues no lo uso para correr carreras. Igualmente, muy agil y veloz. Sobra, para las rutas argentinas. Una belleza.

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