Prueba: Citroen C4

Fuente: AutoAnuario

Este exitoso modelo, desarrollado y fabricado en Argentina desde donde se exporta para todo el mundo, es un auto grande, de 4,77 mts de largo, 1,77 mts de ancho y 1,51 mts de alto, de diseño moderno y elegante, con líneas que ya son características de la marca. La curva pronunciada del sector frontal que termina en la parrilla con la forma del doble chevrón del logotipo, los faros estilizados y envolventes, la cola corta con grandes faros también envolventes y el rodado de 16”, forman parte de un diseño que inevitablemente llama la atención.

En el C4 sedán casi todo es grande. Pero cabe destacar especialmente el tamaño del baúl, con capacidad para 513 dm3. También lo son las puertas y en particular las delanteras, que tienen 2 puntos de apertura, con lo cual las maniobras de ascenso y descenso se realizan con comodidad sin importar el tamaño de las personas.

Una vez ubicados frente al volante, inicialmente hay varios aspectos que llaman la atención. Para nombrar algunos, diremos que hay buena amplitud de espacio para los pasajeros en todos los sentidos.

Los asientos traseros son rebatibles, y cuentan con una bandeja central disimulada en el respaldo, que contiene posavasos. Además, tiene salida y comando independiente de aire del climatizador para las plazas posteriores.

Todo el panel de instrumentos es muy despejado y ergonómicamente correcto. Si bien varios de ellos son muy intuitivos de usar, otros requieren de un vistazo previo al manual para conocer su funcionamiento, para luego si manejarlos con facilidad.

En la consola central prácticamente están sólo los comandos del acondicionador, la radio y la pantalla del computador de a bordo. Esto se logra gracias a la ubicación de varios testigos lumínicos y controles en el núcleo central fijo del volante, que permite su manipulación con un mínimo desvío de la vista. Por detrás de él, se ubica el cuentarrevoluciones digital, del tipo barra horizontal, que crece a medida que aumentan las vueltas del motor. Para el caso de llegar al límite de aceleración, el color de la pantalla cambia de amarillo mostaza a rojo.

En el centro del panel y arriba, se encuentra la pantalla semi traslúcida, que brinda buena parte de la información necesaria para el conductor:

a) velocidad, con números grandes, visibles para todos los pasajeros.
b) nivel de combustible disponible en el tanque, con un par de alertas para cuando se llega al uso de la reserva. Brinda también la información de los kilómetros estimados que se pueden recorrer con la gasolina que hay en el tanque.
c) temperatura del motor
d) cuando se activa el regulador de velocidad, aparecen en esa pantalla los datos relacionados con la velocidad seleccionada o la pausa temporal del sistema.
e) entre los indicadores lumínicos y sonoros, está el de cinturón de seguridad del conductor sin abrochar. Es verdaderamente eficaz, pues el sonido va “in crescendo” hasta resultar insoportable, en caso de no colocarse debidamente.

Es llamativa la gran cantidad de guarda objetos distribuidos esencialmente en las plazas delanteras, varios de ellos con sistema de apertura y cierre one touch, destacándose especialmente la guantera por su gran tamaño y profundidad. Las terminaciones son correctas, con buen ensamblado de piezas, y el tapizado es de una tela afelpada del tipo velour, agradable al tacto.

La posición de manejo es muy buena, no solamente por la altura del vehículo. Tiene todas las regulaciones posibles en el asiento, volante y en cinturones de seguridad, con lo cual se logra la ubicación justa según cada conductor. La amplia superficie vidriada le otorga una correcta visibilidad en la que los parantes laterales ocupan un buen espacio. Pese a ello, no genera un punto ciego inquietante gracias a su gran inclinación. El sector trasero es alto, y el espacio visible por el espejo interior se reduce un poco, esencialmente en casos de vehículos u objetos chicos que pudieran colocarse detrás. Pero de todos modos, los retrovisores laterales son suficientemente grandes y bien diseñados como para compensar esa disminución. Además, la regulación eléctrica es eficaz, y fácilmente se logra la posición deseada.

Un detalle que dificulta la visión en cruces en diagonal, es el apoya cabeza del asiento del acompañante, que por su tamaño y en determinado ángulo, no permite ver con facilidad si se aproxima otro vehículo. Tal vez podría solucionarse este detalle, si fueran algo más chicos.

Una vez en marcha, comienzan a desplegarse otros atributos. De las motorizaciones nafteras disponibles en el mercado, pudimos utilizar el 2.0 de 16 válvulas, capaz de generar 143 CV de potencia. Apenas se enciende, la computadora de a bordo informa sobre el nivel de combustible o si alguna puerta está mal cerrada. Es posible programarla con diferentes configuraciones con informaciones varias, pero optamos por mantenerla con los datos de consumo, la radio seleccionada, la fecha y el reloj. El encendido de las luces delanteras, puede ajustarse para que se realice automáticamente, después de activar el arranque.

Una de las primeras comprobaciones que obtuvimos, fue el efecto que produce en la gente, a su paso por las calles. Invariablemente, se sienten las miradas de las personas que siguen el trayecto del automóvil con sus ojos.

La insonorización es impecable. El motor se escucha sólo cuando comienza a levantar revoluciones por encima de las 2.000 rpm, pero nada que resulte molesto. El sonido de las ruedas sobre el asfalto, es imperceptible.

Al llegar a los 10 km/h, se bloquean las puertas automáticamente. Dentro del tránsito urbano, se comporta con mucha soltura y agilidad. Los 200 kgm de par motor, brindan la posibilidad de moverse cómodamente aún en bajo régimen. Por su tamaño, es merecedor de cierto respeto por parte de los demás conductores, lo cual contribuye a elevar el grado de seguridad.

La maniobrabilidad es buena, gracias a la dirección hidráulica, que además dispone de un importante radio de giro. Por otra parte la transmisión se realiza mediante una caja de cambios de 5 velocidades, que funciona correctamente, con los cambios de marchas precisos y firmes. Como preferencia, encontramos el embrague un poco largo de más, pero es un aspecto netamente personal.

También la suspensión tiene un comportamiento sólido, que se aprecia esencialmente transitando por calles deterioradas.

En carretera, demás está decir que fácilmente llega a las velocidades altas. Se siente muy estable aún en curvas pronunciadas, pues a pesar de su altura, mantiene el centro de gravedad lo suficientemente bajo.

Es evidente que el C4 es un automóvil diseñado pensando en brindar comodidad, placer y seguridad. Uno de los componentes que lo demuestran, es el regulador de velocidad. En ruta, es posible determinar cuan rápido se desea viajar, y una vez activado el sistema, ya no es necesario apretar el acelerador. El auto mantiene esa velocidad constante pero siempre bajo control del conductor, pues al tocar alguno de los pedales, inmediatamente se desactiva el mecanismo.

También es posible activar el limitador, que pone tope a la velocidad máxima que el conductor desea desarrollar. Los comandos de estos sistemas, se encuentran en el núcleo fijo del volante, al igual que los de la radio.

Otro detalle interesante, es la posibilidad de regular electrónicamente desde el interior, la altura de los faros.

La computadora brinda permanentemente la información del consumo. Dos segundos después de ocurrido, la pantalla muestra los valores correspondientes a ese instante, en la modalidad de litros cada 100 km. Esa información nos permite concluir que con una conducción cuidadosa, se puede lograr un consumo urbano de aproximadamente 14 km/lt., más que razonable por tratarse de un 2.0 que pesa cerca de 1,5 toneladas.

Cabe mencionar que como parte del equipamiento, cuenta con airbags delanteros, con el del acompañante desactivable. Además tiene frenos de disco en las 4 ruedas con ABS, repartidor electrónico de frenado y ayuda al frenado de urgencia.

En resumen, el Citroën C4 sedán es un automóvil sumamente confortable. Funciona muy bien el sistema de audio y el climatizador, y todo el conjunto es agradable y de buen gusto. La mecánica es potente y sólida, contando con un alto grado de tecnificación mediante diferentes controles electrónicos y asistentes para la conducción.

Definitivamente, el C4 es un placer de conducir.

AutoAnuario: http://www.autoanuario.com.uy

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